Pregón Pascual gregoriano, forma breve

Tiempo Pascual

DO                                   LAm
Alégrense, por fin, los coros de los ángeles,
 DO                          LAm
alégrense las jerarquías del cielo
SOL          MIm                  REm
y, por la victoria de rey tan poderoso,
            FA                       LAm
que las trompetas anuncien la salvación.

  DO
Goce también la tierra,
                  LAm
inundada de tanta claridad,
  DO                                   LAm
y que, radiante con el fulgor del rey eterno,
SOL             MIm     REm
se sienta libre de la tiniebla
      FA               LAm
que cubría el orbe entero.

 DO
Alégrese también nuestra madre la Iglesia,
                        LAm
revestida de luz tan brillante;
SOL     MIm  REm
resuene este templo
        FA                  LAm
con las aclamaciones del pueblo.

** Sección únicamente para diácono/sacerdote **

    DO
Por eso, queridos hermanos, 

que asistís a la admirable claridad
            LAm    REm
de esta luz santa, invocad conmigo 
                              LAm
la misericordia de Dios omnipotente, 
  DO
para que aquel que, sin mérito mío,
                           LAm
me agregó al número de los diáconos,
   DO                       LAm
complete mi alabanza a este cirio,
REm                             LAm
infundiendo el resplandor de su luz.

        LAm
V. El Señor esté con ustedes.

   LAm         
R. Y con tu espíritu.

** Fin sección diácono/sacerdote **

   SOL               LAm
V. Levantemos el corazón.

   SOL                             LAm
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

   LAm                MIm          LAm
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

   LAm            MIm
R. Es justo y necesario.

LAm
En verdad es justo y necesario
                     MIm
aclamar con nuestras voces
      LAm
y con todo el afecto del corazón,
                                   SOL
a Dios invisible, el Padre todopoderoso,
                                     LAm
y a su Hijo único, nuestro Señor Jesucristo.

LAm
Porque él ha pagado por nosotros
                             MIm
al eterno Padre la deuda de Adán,
SOL
y ha borrado con su Sangre inmaculada
                         LAm
la condena del antiguo pecado.

DO                              SOL
Porque éstas son las fiestas de Pascua,
FA                           SOL
en las que se inmola el verdadero Cordero,
MIm                      SOL            LAm
cuya sangre consagra las puertas de los fieles.

REm                 LAm
Ésta es la noche en que sacaste de Egipto
                           MIm
a los israelitas, nuestros padres,
SOL                              LAm
y los hiciste pasar a pie el Mar Rojo.

LAm        MIm      DO                SOL
Ésta es la noche en que la columna de fuego
                               LAm
esclareció las tinieblas del pecado.

LAm        MIm
Ésta es la noche
      LAm
que a todos los que creen en Cristo,
            MIm
por toda la tierra,
     LAm
los arranca de los vicios del mundo
                        MIm
y de la oscuridad del pecado,
REm                SOL
los restituye a la gracia
FA                 LAm
y los agrega a los santos.

LAm        MIm      DO
Ésta es la noche en que,
                        MIm
rotas las cadenas de la muerte,
SOL                             LAm
Cristo asciende victorioso del abismo.

 LAm
¡Qué asombroso beneficio
       MIm       LAm
de tu amor por nosotros!
     DO                         SOL
¡Qué incomparable ternura y caridad!
                                        LAm
¡Para rescatar al esclavo entregaste al Hijo!

LAm                         MIm
Necesario fue el pecado de Adán,
                    SOL              LAm
que ha sido borrado por la muerte de Cristo.
          MIm   SOL                  LAm
¡Feliz la culpa que mereció tal Redentor!

   LAm            MIm
Y así, esta noche santa 
REm            SOL
ahuyenta los pecados, lava las culpas,
  LAm                         MIm
devuelve la inocencia a los caídos,
SOL              LAm
la alegría a los tristes.

   DO
En esta noche de gracia, acepta, Padre santo,
                                   MIm
este sacrificio vespertino de ésta llama,
LAm
que la santa Iglesia te ofrece
                              MIm
en la solemne ofrenda de este cirio,
SOL          LAm
obra de las abejas.

     DO                     MIm
Te rogamos, Señor, que este cirio
     LAm        MIm 
consagrado a tu nombre
SOL
para destruir la oscuridad de esta noche,
            LAm
arda sin apagarse 
   DO               MIm
y, aceptado como perfume,
SOL                           LAm
se asocie a las lumbreras del cielo.

REm           SOL                    LAm
Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo,
 DO                       MIm
ese lucero que no conoce ocaso,
    LAm
Jesucristo, tu Hijo, que volviendo del abismo,
                               MIm
brilla sereno para el linaje humano
SOL                                  LAm
y vive y reina por los siglos de los siglos.

    LAm
R. Amén.